SOLTAR

Cuando soltamos, nos abrimos a recibir

SOLTAR, una palabra de tan solo 6 letras pero qué complicado nos resulta aplicarlo en nuestro día a día. Uno de sus varios significados según la RAE es desatar y fijaros qué interesante es esto. Nos soltamos de algo o de alguien al cual nos hemos atado de manera consciente o inconsciente porque pensamos y creemos que, si “lo tenemos”, seremos felices y luego nos aferramos de tal manera que vivimos con el temor de perderlo. Creemos poseer las cosas que están en nuestra vida pero nada más lejos de la realidad... todo lo que tenemos a nuestro alrededor forma parte de la experiencia humana y la vida nos lo presta, nos lo trae para usarlo cuando lo “necesitamos” y, cuando ha cumplido su función, se deja de usar. Pero este punto no nos queda demasiado claro.

¿Y cómo es eso? sólo pensar en la idea expuesta anteriormente nuestro cerebro colapsa. Vivimos aferrados a todo como si la vida nos fuese en ello y ¿porqué?, porque tememos a la muerte. Soltar nos conecta  con la inseguridad, con el no saber, con el qué va a ser de mí ahora ; es decir, a un nivel profundo sería algo así como... si suelto, muero.

Pero paremos un momento a reflexionar acerca de esto porque tiene tela y yo me pregunto... es cierto que si suelto, ¿muero?. Por supuesto que no. Pero lo que nos contamos acerca de ello y de todo lo que conlleva soltar, nos genera tal miedo (un miedo que no es real) que creemos que sin eso que está ahora en nuestro contexto de  vida y creemos taaaaaaan importante y necesario, hasta nuestra integridad física acaba.

La acción de soltar o desatarse de algo es el resultado de un sentir profundo de “ya no es por aquí”. Es desear vivir nuestra vida de un modo distinto a cómo había estado siendo hasta ahora porque nos nos satisface, porque ya no va acorde a nuestro sentir interno o, simple y sencillamente, porque ya ha dejado de cumplir su función. Pero no es sencillo y conlleva tomar decisiones importantes cargadas de dudas, incertidumbre y miedo; por eso, sufrimos la idea de soltar. Soltar es confiar y hoy en día esto nos parece una quimera; de hecho, nos resistimos a ello agarrándonos a todo y con la idea errónea de que así controlamos nuestra vida. Soltar es dejar en manos de la vida, nuestra vida, y que sea lo que tenga que ser (esto, para nuestra mente humana es algo tremendamente complicado...es una especie de salto al vacío y ésta va a agarrarse a lo que sea con tal de no lanzarse).

Soltar es saltar al vacío. A veces lo viviremos con mucha intensidad y otras con menos, pero el acto mismo de saltar conlleva coraje y valentía.

Pero, para poder soltar desde un lugar más consciente y una mirada más amorosa hacia nosotros mismos y sin el juicio interno tenemos que realizar un profundo viaje hacia el interior y trabajar con las creencias asumidas como verdaderas (y que no lo son, claro está). Es revisar cuáles son nuestros juicios acerca de esto, es ver qué miedo surge ante la idea de la imagen que pueden tener acerca de mí y, sobretodo, qué pienso yo de mí mism@ si suelto. Cuando alguien suelta o va a soltar algo se enfrenta a todo lo que cohabita en su mente y en su corazón; es estar en conflicto en numerosas ocasiones entre lo que ésta te cuenta y lo que tu corazón siente y esto puede resultar muy doloroso y la experiencia muy desafiante. En mi caso cuando he tenido que soltar, sobre todo a nivel de pareja, ha sido todo un desafío ... ha sido todo lo que acabo de describir hace un momento porque es decir adiós a la imagen mental de cómo yo pensaba y creía que iba a ser mi vida (suele coincidir con la imagen perfecta de familia de “hasta que la muerte nos separe”, pero no tiene porqué ser así y, de hecho, no es así). También aplica al área laboral, si trabajo en esto voy a vivir de ello toda mi vida y nada me va a faltar ( no digo que no sea posible, hay personas que llevan media vida en el mismo empleo pero, actualmente, no suele funcionar así). Decir adiós duele y mucho, las emociones y sentimientos que afloran te oprimen el pecho, se te encoge y el corazón hasta parece partirse.  Pero llega un momento, mientras vas transitando tu duelo, en el cual te das cuenta de que el mundo no se acaba y, simplemente, se avanza de otra manera y la relación con aquello que deja de estar o está pero de otra manera, se transforma.

Sabemos que hay personas que en algún momento de nuestro viaje se suben a nuestro vagón y nos acompañan y luego, por la circunstancia que sea, la vida nos lo aparta y en vez de agradecer todo lo que ha venido a mostrarnos y ver todo lo que hay dentro de nosotr@s mism@s para ser visto, abrazado y perdonado; nos enfadamos, insistimos, maldecimos, controlamos... todo lo que se nos ocurra con tal de no “soltarl@”. Aquí, la idea y aspecto clave a observar es, ¿qué busco de ello? ¿qué beneficio me trae si no suelto? Mmmmm creo que deberíamos comenzar por aquí y bucear en las aguas de la necesidad o carencia ( de amor, de reconocimiento, de sentirse valioso, de ser alguien respetado y admirado, etc...). Todo esto descrito hace un momento nos lleva de cabeza y sin rodeos al sufrimiento porque estaré siempre (hasta que me de cuenta de ello) haciendo cosas por y para algo y esto conlleva un enorme desgaste emocional y mental, también traducido como no en el cuerpo físico.

En muchas ocasiones tenemos que soltar porque sentimos que algo no marcha “bien” o “como debería” (sea lo que sea) y dejarlo ir porque, si no es, será por alguna razón que la mente no entiende, pero tus entrañas hablan y deberíamos de parar y sentirnos más; conectar con esa voz sabia que avisa y nos pone “en alerta”. Imaginar poder soltar algo (lo que sea) fácilmente y comprender que cuando la vida nos lo aparta de nuestro camino o parece que lo que queremos no llega; en realidad, nos está ayudando y haciendo un favor... ¿a caso sabemos qué es lo que REALMENTE nos conviene? Preguntémonos si la persona u objeto deseado nos va a traer la calma y tranquilidad que todo ser humano anhela o nos va desestabilizar y va a generar desasosiego, dudas, intranquilidad, etc... si os fijáis, todo esto es desde el ego, obvio. De primeras, entender que eso que anhelamos ya está dentro nuestro es fundamental y clave pero, como no nos lo creemos pongo el foco y la mirada fuera y busco en mi entorno.

Ya sea por soltar un empleo, una relación de pareja, una amistad o relación familiar, una expectativa truncada... vamos a vivir el duelo por ello ya que la decisión provoca un cambio interno reflejado en varias áreas de nuestra vida . De hecho, cuando surge el pensamiento de igual por aquí ya no es comenzamos a vivir un duelo anticipatorio a lo que será la toma de la decisión en firme y, hasta llegar aquí, puede pasar muuuucho tiempo y desgastarnos en el intento.

Soltar es decir adiós y gracias; no significa que esté de acuerdo con ello, pero es ir más allá y decirle a la vida estoy preparad@ para que llegue lo nuevo a mi vida y con ello todas las oportunidades que tengas para mí. Es confío en que sabes qué es lo que más me conviene. Pero ojo aquí, una cosa es lo que nuestra alma o espíritu requiere experimentar para su crecimiento y otra cosa muy distinta es lo que nuestro ego nos dice que necesita (siempre será algo externo, material y caduco).

EL PERDÓN

“Perdonar no significa no actuar, significa actuar libre del empuje del odio, la rabia, el resentimiento, la culpa…; significa actuar desde una condición de conciencia, lucidez, gratitud y amor”.

Daniel Lumera

Así pues y como resumen a lo expuesto anteriormente observémonos cuando nos aferremos a algo por temor a perderlo y observemos qué parte nuestra siente miedo y carencia y practiquemos el perdón hacia nosotr@s mism@s. Éste está siempre a nuestra disposición y es el único regalo que necesitamos para ir más allá de la experiencia del dolor y del sufrimiento. De hecho, es como una fuente inagotable y puedes hacer uso de él a cada instante porque aunque opera en este mundo, no es del mundo.


No necesitas fuerza para soltar algo, lo que realmente necesitas es comprensión. (Guy Finley)

Leire Martínez

Te doy la bienvenida a Abrazando el Duelo. Gracias por visitar mi blog.

Tras mis propias experiencias de vida me he dado cuenta de la importancia de mirar hacia dentro y validar lo que sentimos para poder atravesar el dolor ante lo sucedido y así evitar un sufrimiento innecesario.

Mis conocimientos acerca de tanatología provienen de varios profesionales diferentes aunque, como siempre digo, es desde mis procesos de duelo y crisis que he podido sacar las fuerzas y el coraje para continuar con mi vida y resignificar, desde una mirada más amorosa y compasiva, lo vivido.

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